He encontrado una sonrisa
adornando la mirada más tierna aquélla:
más bella que las pupilas de Evelyn
y más oscura que sus días desesperados
sus ojos brillan como gotas al sol
y su dulce voz al aire
solo me sabe decir: ¡Monse!
¡Cielos! Esa voz...
una música suave con armónicos nocturnos
canta una bella-triste melodia
con letra de ausencia, su ausencia
y yo no puedo hacer más que escribirle
¡Me das cólera, Clariza! ¿porqué no se lo dices?
Mejor ya no me meto en tus cosas, ¡lo siento!
Pero estaré escribiendo en pentagrama una solución
Para pintar de blanco el sonido que estás oyendo
¡Oh! ¡Carísima Farhide! ¡Carísima!
Se siente el frío de la niebla temprana
y tu piel sin color distinta a la más oscura
cuando tus azules labios hablan de muerte
Tu sangre juega con la tierra
Todavía el reloj marca latidos
naciendo coplas eternas en las noches
ella está celosa de tu miedo
y no quiere ser olvidada
¿Llegará la muerte a quitarte el corazón y tus versos?
¿o quizás serás tú quien le quite su nombre?
Pero deja eso para después, no la visites
que las ovejas tienen que morir
para ser santificadas en vida eterna
que los agnósticos tienen que morir
para abrir los ojos
que los budistas e hinduistas tienen que morir
para que otra flor nazca
que los musulmanes tienen que morir para
estar en con mil vírgenes en el paraíso
¡si todos mueren! ¡Carísima!
¡allí te encontrarías atrapada y perdida en tu propia alma!
¡habla! ¿vamos?
¡Pinch!
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